Llovía, los pájaros no cantaban ni se veía color en la calle, todo era de color gris, igual que su vida, pensó ella mientras se encendía un cigarro en el balcón.Siempre se prometía dejar de fumar aquella mierda, pero cuando acababa uno ya encendía el siguiente. Su vida era un círculo de tristeza que parecía no querer detenerse en ningún momento.Pasaban las horas los días, los meses y ella allí seguía en su balcón, cigarro tras cigarro viendo la vida pasar. Las cosas llegan cuando menos las esperas pensaba, pero nunca llegaba nada.Sin embargo aquella tarde de domingo la suerte le sonrió y no sólo la suerte, si no él. Nos pasamos la vida esperando a que llege el indicado, y cuando lo ves, sabes que es el. Y así fue,como entre cada sonrisa,cada abrazo y cada baile descoordinado los días se volvieron de color aunque lloviera, y escuchaba melodías aunque los pájaros no cantasen, así fue como volvió a nacer dentro de ella misma, y sobre todo, así fue como ella, se enamoró.
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