domingo, 9 de noviembre de 2014

Aleatoriamente.

Y cómo decirlo. Cómo asumirlo. Que me muero de ganas de comerle la boca y hacerle cosquillas en el cuello. Que me encanta cuando sonríe, pero también me encanta cuando se pone serio, firme y se prepara para las cosquillas y la pelea. Que ya echo de menos su aliento en mi pecho y sus manos en mis caderas mientras me hace el amor o me dice «joder,eres la mejor, eh». Cómo aceptar que cuánto más pienso que no me puede gustar, más me gusta. No quiero querer, odio hacerlo. Pero es que no puedo evitarlo. Que si tengo que esperar un día más para tenerle en mi sofá, con sus manos en mis piernas y mis piernas en las suyas, me voy a volver loca. Y una película puesta en la tele que no vemos, que nos aburre, pero que no quito porque se queda intrigado por saber el final. Yo que me moría de ganas por enamorarme y ahora, que es se me hace lo más raro del mundo... Pero teniendo en cuenta eso de que te coja en brazos para tirarte al sofá y devorarte, o que le niegues los besos hasta tal punto que te agarre con la fuerza de un huracán sin rendirse hasta lograr besarte sin parar... Claro, teniendo en cuenta eso, entre otras cosas, cómo cojones no me voy a enamorar. Y luego me quedo pensando y digo «¿QUÉ COJONES ESTOY HACIENDO?» Y por un rato parece que se me pasa... Pero luego volvemos a las mismas otra vez sin importar lo que he pensado hace apenas diez segundos. Y quizás es eso,que no quiero que se me pase, que si quiero enamorarme una y otra vez de ti,sin importar el resto de cosas que ocurran,darlo todo por ti,sin más.

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